Literatura eterna

Reseñas de libros y pensamientos escritos

Pensamiento escrito N*3

Pensamiento escrito N*3

“Palabras de despedida”

Este domingo 17 de agosto tenía pensado redactar la reseña del mejor libro que he leído en el año #ahorayenlahora, del fantástico escritor Héctor Abad Faciolince, pero las circunstancias, esas de las que tanto habla Héctor en su libro, me obligaron a cambiar de planes, despertar más temprano de lo previsto y volver rápido a Santiago para acompañar a mi madre, a mi tía y a mis 3 primas hermanas, debido al triste fallecimiento de su padre, mi querido tío Max , hermano de mi querida madre..

Camino a Santiago, en la carretera, tuvimos que detenernos unos instantes por un brutal accidente que, pensé en ese instante, debe haberle costado la vida al conductor de ese auto blanco destrozado del que no quedó casi nada…

Y rememorando el libro de Faciolince, pensé que muchas veces la muerte nos ronda o está mucho más cerca de lo que pensamos, pero la esquivamos, la miramos de reojo, o como hice yo que, cobarde, porque no hay otra definición, no quise levantar la sábana para despedir a mi tío, no quise mirarlo a los ojos pese a que seguro el ya no podía mirarme, me dije que quería quedarme con la imagen de un hombre brillante, alegre, inteligente como pocos, pianista excelso y de un humor sin igual.

Eso no elimina mi cobardía, pero es la verdad, no puedo, no quiero ocultarla, ya ves Héctor, no eres el único cobarde…

Al continuar el camino a Santiago, mientras conducía, pensé en la infancia de mi tío Max, en sus primeros 7 años de vida y no pude sino emocionarme y pensar que es una historia que debe contarse, que merece contarse..

Nació en una Europa convulsionada, aquel fatídico año 1939, en una pequeña ciudad de nombre Bialistok. Nunca hemos sabido, siempre ha sido un misterio, si nació el 29 de octubre ó, como reza su cédula de identidad, el 11 de noviembre, familiarmente al menos se le festejó siempre en octubre…

Mi abuela -Frida- y mi tío Max quedaron en la parte ocupada de Polonia por la Rusia de Stalin, gracias a ese amistoso acuerdo suscrito entre Ribentrop y Molotov y, al regresar de la clínica, con el pequeño Max en brazos, Frida recibió 2 noticias devastadoras, Simón, su marido, el papá de Max, fue arrestado por la policía rusa y, como si eso no fuera suficiente, tenía orden de abandonar inmediatamente el depto donde vivían.

Le hizo la circunsición de forma clandestina -tenían prohibo cualquier ritual religioso- y comenzó a buscar frenéticamente a Simón por centros de detención, sin éxito. Nunca más supieron de él.

Meses más tarde, una noche fría de abril de 1940, dos militares rusos irrumpieron en el depto de mis bisabuelos, donde estaban viviendo Frida, Max y la mamá de Simón, les dieron 15 minutos para ordenar sus pertenencias y los deportaron a Siberia.

Cuenta mi abuela en sus memorias, que el viaje fue miserable, en condiciones inhumanas, parecían ganado y tardaron casi un mes en llegar a Siberia. Eran tratados como indeseables, la historia parece no cambiar mucho por estos días…

Dijo me abuela, en algunos de sus relatos que el hambre, pero sobre todo el frío que tuvieron en Siberia fue terrible, inexplicable …

En una de las estaciones de tren, mi abuela intentó que la llevaran a otro destino y para poder hablar, explicar, actuar y convencer a las autoridades, pidió a una señora que tuviera a mi tío Max en brazos, cuando consiguió su propósito y subió al tren, se dio cuenta que mi tío Max no estaba con ella, comenzó a gritar, aullar desesperadamente hasta que una señora le entregó a Max, con el tren ya en movimiento, por la ventana…

Si después de todo esto mi tío Max no tenía sentido del humor, le hubiese sido imposible disfrutar las vida…y pienso que la disfrutó..

Siempre ha sido un misterio para mi saber y entender cómo mi abuela logró que ella y Max sobrevivieran casi 5 años en el frio siberiano pero lo hicieron…(Ya habrá momento para narrarles algunas situaciones que vivieron en ese periodo, no hoy)

Al finalizar la Guerra, mi tío Max, junto a su madre y abuela paterna se instalaron en París, donde consiguieron pasaje para viajar en barco hasta Australia, donde la parte de la familia de su padre que no fue asesinada y aniquilada por los Nazis se había instalado.

Las perspectivas y esperanzas de un mejor futuro eran inmejorables, la Guerra había terminado, habían asesinado a más de 6 millones de judíos (siempre me he preguntado qué hubiese pasado conmigo si hubiese vivido en esa época, me habría salvado o no?, lo que es seguro es que habrían querido asesinarme) y bueno, Australia siempre ha sido señal de prosperidad..

Pero las circunstancias en ocasiones lo son todo…

Mi tío Max fue enviado a un internado (un orfanato) durante su año parisino (pienso que para un niño de 6 años vivir sólo, sin su madre, apenas terminada la guerra no debe haber sido fácil), y cuando ya estaba todo listo para viajar a Melbourne mi abuela fue invitada a una cena de Rosh Hashaná, la cena de año nuevo judío, donde por esas extrañas circunstancias de la vida, conoció a Benjamín Rutman, mi abuelo, a quien yo debo el nombre y mi tío su apellido…

Bueno, el resto podrán imaginarlo, fue amor a primera vista.
Max no viajó a Australia con su madre y su abuela paterna de quien se separaron en Paris, entiendo que no de forma muy amistosa, y por recomendación de mi abuelo Benjamín tomaron el primer barco que llegó a Chile después de la Segunda Guerra Mundial, el Caboto, que arribó al puerto de Valparaíso en diciembre de 1947 con cientos, miles de personas esperando recibir a los sobrevivientes del Holocausto…

Cuenta la leyenda y mi abuela, que mi tío Max fue el primero en descender del Barco y tocar suelo chileno..

Siempre me ha impresionado el amor incondicional, absoluto y sin condiciones que tuvo mi madre contigo, no he visto, hasta hoy al menos, un amor tan puro como el que mi mamá sintió por ti, su hermano mayor.

Cuando leo y pongo en mis audífonos música clásica, pienso que es sin duda algo heredado de mi tío Max, lo otro, según me dicen mis primas, es su sentido del humor..

Descansa en Paz tío querido.
Max Rutman Z.L.

17 de agosto de 2025